Alcaudete y Castillo de Locubín recuperan sus saberes agroecológicos para transmitirlos a las nuevas generaciones

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Resumen

‘Semillas de memoria’ es proyecto que escuchará a hortelanas, hortelanos y guardianes de la tierra de la Sierra Sur para validar científicamente sus conocimientos y adaptarlos a los desafíos del cambio climático

Alcaudete ha acogido la presentación pública del proyecto Semillas de memoria, puesto en marcha por Iguales en Acción, asociación vinculada a El Jardín de Castillo, con la colaboración del Ayuntamiento de Alcaudete y Castillo de Locubín y la financiación del Fondo Andaluz de Municipios para la Solidaridad Internacional (FAMSI). La iniciativa busca recuperar, activar y reinterpretar los conocimientos tradicionales sobre el cuidado de la tierra, el agua y la semilla que atesoran las personas de la comarca, antes de que desaparezcan por falta de relevo generacional.

En el salón de Plenos del Ayuntamiento de Alcaudete, la alcaldesa, Yolanda Caballero, Luis López, gerente de El Jardín de Castillo, en representación de Iguales en Acción, y Ana Moya responsable del área de Programas de FAMSI, presentaron el proyecto ante hortelanos y vecinas que van a ser claves en el proyecto.

En efecto, López explicó que en la comarca hay muchas personas con saberes sobre cómo tratar el agua, cuidar las semillas o trabajar la tierra, conocimientos de gran valor que, sin embargo, “están invisibilizados” y que destacó como “necesarios” ante un cambio climático  “que nos decían que venía, pero que ya está aquí”.

Por su parte, la alcaldesa subrayó la importancia de compartir saberes y de poner en valor el trabajo de quienes cuidan la huerta. Recordó que la feria de Alcaudete y su concurso comarcal hortofrutícola ya reconocen cada año a hortelanos y hortelanas, y defendió el valor de lo que la tierra da, alegando a una frase de su abuelo: “De la tierra sale todo”. En esta línea, mostró su confianza en que el proyecto contribuya al diálogo intergeneracional y a que quienes hoy cuidan la tierra enseñen su valor a las personas más jóvenes.

Tal como detalló López, el proyecto tiene una duración de nueve meses y una metodología participativa, inspirada en la metodología Lo- TEK, que permitirá recoger los conocimientos, adoptándolos a las necesidades actuales para ser validados finalmente de manera científica.

De esta manera, Semillas de memoria se desarrollará en cuatro fases que comenzarán con un proceso de escucha y mapeo, durante el cual se identificarán a los agentes clave del territorio; continuará con la recogida de conocimientos, a través de entrevistas, historias de vida y grupos focales. Con toda esa información, habrá una tercera fase de cocreación intergeneracional, donde las personas jóvenes participarán en la adaptación de estos saberes a las necesidades actuales; y una cuarta y última, donde un comité de personas expertas, formado por profesionales del ámbito académico y del sector, y por vecinos y vecinas, dará validez a los resultados. Después se difundirán en redes sociales, jornadas y centros educativos.

Entre los objetivos principales del proyecto se encuentra la creación de una red de “guardianas y guardianes de saberes tradicionales”, y la “transferencia inversa”, es decir “llevar el conocimiento popular al ámbito académico, para que la relación con la academia deje de ser unidireccional y se base en un conocimiento situado en el territorio”, explicó López.

Una iniciativa europea de acción climática

Semillas de memoria forma parte del proyecto europeo NOPLANETB, de cuatro años de duración, que FAMSI desarrolla mediante financiación en cascada para capacitar, económica y técnicamente, a organizaciones de la sociedad civil. En su última convocatoria ha apoyado 29 iniciativas de acción climática, entre ellas esta. Moya  destacó que las pequeñas organizaciones y los ayuntamientos son quienes mejor conocen su territorio, y que la juventud necesita “otros lenguajes” para apropiarse del discurso climático.